El acero es más duradero, pero puede mancharse. La sal actúa como un limpiador suave. Lo que necesitas: sal de mesa fina, una toalla suave. Procedimiento: Coloca una bandeja para hornear sobre una superficie plana. Espolvorea generosamente con sal. Precalienta la plancha a temperatura media-alta sin vapor y deslízala sobre la sal durante 30 a 60 segundos. Apaga la plancha, deja que se enfríe un poco y luego limpia el papel de planchar con un paño suave. Tres consejos para mantener tu plancha como nueva: Vacía el depósito de agua después de cada uso de vapor para evitar la formación de depósitos. Limpia las salidas de vapor regularmente con un palillo de madera o un cepillo pequeño y suave. Errores que debes evitar a toda costa: Vaporizar la tabla de planchar con un paño amarillo. Usar una esponja abrasiva u objeto metálico que raye la tabla de planchar. Limpiar la plancha mientras está enchufada o demasiado caliente, ya que existe riesgo de quemaduras. Abusar del producto: las transiciones suaves son más efectivas que la limpieza agresiva. Una plancha limpia garantiza un acabado impecable y mantiene tu ropa como nueva por más tiempo, gracias a una limpieza adecuada de la plancha.
Consejo casero para limpiar tu plancha y que quede como nueva.