Me obligaron a casarme con un “vagabundo” para humillarme frente a todos, pero en pleno altar él me susurró: “Aguanta treinta segundos… hoy no vas a caer tú” y todo cambió de golpe

🔹 PARTE 3
La tensión llenó el lugar.

Esteban comenzó a actuar de forma errática. Sus movimientos eran bruscos, su voz inestable.

Las personas se apartaron con inquietud.

Todo parecía a punto de romperse.

En ese instante, Gael se movió y se colocó frente a mí, como si anticipara lo que estaba por ocurrir.

El caos estalló en segundos.

Voces, pasos, confusión.

El personal presente intervino rápidamente.

La situación fue controlada antes de que pasara a mayores.

Esteban, finalmente, dejó de tener el control de la historia.