Papas aplastadas crocantes con queso y panceta

Preparación
Lavá bien las papas y hervilas con piel en agua con sal hasta que estén tiernas, pero sin que se desarmen.
Escurrilas y dejalas entibiar unos minutos.
Colocalas en una fuente para horno y aplastalas suavemente con un vaso o tenedor, sin romperlas del todo.
Condimentalas con sal, pimienta y rocialas con el aceite.
Llevá al horno fuerte (200 °C) durante 25 a 30 minutos, hasta que estén bien doradas y crocantes por fuera.
Mientras tanto, cortá la panceta en cubos pequeños y cocinala en sartén hasta que quede bien crocante. Reservá.
Retirá las papas del horno y agregá el queso por encima, cubriendo bien cada una.
Sumá la panceta crocante sobre el queso.
Volvé a llevar al horno unos minutos más hasta que el queso se derrita completamente.
Retirá y dejá reposar un par de minutos antes de servir.
Tips y consejos:
Usar papas chicas ayuda a lograr mejor textura y crocancia.
No las aplastes demasiado para que mantengan estructura.
El horno bien fuerte es clave para que se doren bien.
La panceta debe quedar crocante para aportar contraste.
Podés girar la fuente a mitad de cocción para dorado parejo.
Servilas recién hechas para disfrutar el queso bien fundido.
Una receta simple, rendidora y con ese efecto “wow” que hace que todos quieran repetir.