Una anciana reclusa lavaba la ropa tranquilamente en el patio de la prisión cuando la criminal más temida se acercó, la sujetó bruscamente por la cabeza y le hundió el rostro en un recipiente lleno de agua sucia y jabón. Sin embargo, apenas unos minutos después ocurrió algo que dejó atónitos incluso a los presos más despiadados… 😳kara Serviciode lavandería
Margaret, de setenta y cuatro años, llevaba muy poco tiempo en la prisión. Debido a su edad, las tareas más pesadas le resultaban casi imposibles, pero jamás se quejaba. Cada mañana salía al patio, llenaba un gran recipiente de plástico con agua y, en silencio, lavaba la ropa del penal con la misma dedicación de siempre. Rehabilitaciónsocial
La mayoría de las internas la trataban con indiferencia, aunque también había quien sentía respeto por su serenidad. Muy distinta era Vanessa, conocida como la reclusa más peligrosa de toda la prisión. Había sembrado el miedo entre las demás, disfrutaba humillándolas y estaba convencida de que nadie se atrevería jamás a llevarle la contraria.
Ese día, Vanessa apareció en el patio con un enorme montón de ropa sucia y lo dejó caer junto al recipiente de Margaret.