El magnate se topó con su ex en un vuelo… pero lo que vio en los asientos de al lado le heló la sangre.

PARTE 1

En un vuelo de Monterrey a la CDMX, Sebastián Robles, conocido en el mundo inmobiliario como “El Tiburón”, viajaba en primera clase. Era un hombre de negocios implacable, dueño de una fortuna brutal y de una frialdad que asustaba a sus rivales.

Sebastián siempre tenía el control de todo. Pero en el instante en que despegó la mirada de su iPad y vio hacia la fila de al lado, sintió que el mundo entero se le venía encima.

Sentada ahí estaba Camila. La mujer que había sido el gran amor de su vida hace casi 10 años.

Cuando eran chavos, compartieron un amor de esos que te marcan para siempre, neta. Pero la vida los separó. Camila desapareció sin dejar rastro, y Sebastián se hundió en la chamba, haciendo mucha lana y construyendo un imperio de rascacielos.

Él juraba que ya la había superado, que ese dolor estaba enterrado bajo contratos millonarios y viajes a Europa. Pero ahora, ahí estaba ella. A solo unos pasos.

Sin embargo, lo que dejó a Sebastián completamente paralizado no fue ver a su ex. Fue ver a los 3 chamacos que venían sentados junto a ella.