Las semillas de chía existen desde hace milenios, pero muchos de ustedes aún no han oído hablar de ellas. Fueron mencionadas por primera vez por los aztecas, quienes las utilizaban como alimento con fines medicinales y en ceremonias religiosas.
Esta semilla es extremadamente rica en ácidos grasos omega-3, proteínas, fibra, antioxidantes, minerales y vitaminas. Regenera eficazmente la piel, quema grasa, favorece la digestión y fortalece el organismo.
Los nutricionistas recomiendan su consumo en caso de debilidad corporal y falta de energía, y es comúnmente utilizado por los atletas.
Las semillas de chía también contienen un 37 % de fibra, que estimula la función intestinal, por lo que las dietas basadas en estas semillas son una forma perfecta de prevenir el cáncer de colon.