Son las tres o las cuatro de la mañana. Abres los ojos de repente, sin hacer ruido, sin pesadillas, sin motivo aparente. La casa está en silencio, el mundo parece congelado, y sin embargo… estás despierto, incapaz de volver a dormirte de inmediato.
Si esta escena te resulta familiar, formas parte de la mayoría silenciosa. Millones de personas experimentan estos despertares nocturnos, casi siempre a la misma hora. Este fenómeno, que ha inspirado mitos, creencias espirituales y ansiedades, se basa, sin embargo, en mecanismos muy concretos del cuerpo y el cerebro.
¿Qué ocurre realmente cuando te despiertas a las 3 o 4 de la mañana? Diccionariosy enciclopedias