Delante de la familia de mi marido, mi suegra dijo que al casarme había

Parte 3
Daniel soltó aire por la nariz, fastidiado.

—Lucía, basta. Esto ya se salió de proporción.

El juez hizo una anotación.

—Señor Rivas, le pediré que no interrumpa.

Patricia abrió la puerta de golpe.

—¡Perdone, licenciado, pero aquí claramente hay una confusión! Esta niña está resentida y alguien la está usando para sacarle dinero a mi hijo.

El juez levantó la vista lentamente.

—Señora, si vuelve a interrumpir, pediré que la retiren.

Patricia se quedó helada un segundo. Luego retrocedió, ofendida.

Ni siquiera entonces comprendió que había entrado en un espacio donde su apellido no mandaba.

El juez volvió a nosotros.

—Bien. Pasemos al patrimonio conyugal.

Daniel se irguió como si por fin hubiera llegado al terreno que creía controlar.

—No hay gran cosa que discutir —dijo—. El departamento de Polanco está a mi nombre desde antes del matrimonio, el coche también, y las cuentas…

—Objeción —dijo Arturo con una calma deliciosa—. El señor Rivas omite datos relevantes.